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Por decencia, Manuel Antonio Guerra debe apartarse del Festival Vallenato en Barrancabermeja

Por decencia, Manuel Antonio Guerra debe apartarse del Festival Vallenato en Barrancabermeja

Por decencia, Manuel Antonio Guerra debe apartarse del Festival Vallenato en Barrancabermeja

Creo que más allá de vanagloriarnos que el Festival Vallenato de Barrancabermeja es el único en el país que paga inmediatamente los premios, deberíamos profundizar sobre la crisis que envuelve la cita vallenata más importante del Puerto Petrolero.

Manuel Antonio Guerra Bandera/Jurado cuestionado en Barrancabermeja

Parece que ese no es el atractivo para quienes participan y para quienes gustan de esta fiesta festivalera cada vez más ausentes de la contienda de acordeones del Río Grande de La Magdalena, pues no basta con que paguen enseguida mientras persista la duda de a quién benefician con ese pago inmediato, pues el descontento del público como de algunos participantes, es cada vez mayor.

Como en todo festival siempre habrá la duda y la inconformidad frente a las decisiones del jurado calificador, como también es cierto, que nadie es culpable mientras no haya sido vencido en juicio, pero menos cierto es, que quien haya sido acusado de un acto dudoso debe aclarar su situación tanto para su propio bien, como para el bien de los demás, en este caso, por el bien del Festival Vallenato de Barrancabermeja, dicho sea de paso, se financia con dineros públicos y a lo público hay que darle buenos manejos, más en estos tiempos en que los carteles de la corrupción en sus diferentes géneros, se han puesto de moda.

Es aquí donde quiero situarme. El caso de Manuel Antonio Guerra Bandera, compositor y verseador a quien respeto mucho como tal, pero hay una denuncia pública hecha por el verseador y actual Rey de la Piqueria Roberto Calderón Díaz, sin contar  las denuncias privadas hechas por varios verseadores y compositores que prefieren no decir sus nombres por temor a ser vetados o castigados como ya ocurrió este año por la publicación de la denuncia en cuestión.

Lo que denuncia Calderón Díaz es grave y no se subsana porque el verseador le haya pedido disculpas a ‘Toño’ Guerra y haya sido elegido aunque con méritos, Rey de la Piqueria 2017. Ese no es un asunto entre el verseador y el jurado en comento, las cosas trascienden más allá por la sencilla razón, que el festival no es un evento privado de los dos protagonistas, sino que se trata de un evento público que se realiza con dineros públicos, por lo tanto las autoridades de control deben revisar que tan bien se usan esos recursos en el fomento de la ética y la cultura nacional desde el Puerto Petrolero. Creo que la Personería y la Contraloría deben estimar la posibilidad de pedir copias de las planillas llenas por cada jurado, sus actuaciones y de cómo se invierten esos recursos públicos. Las entidades públicas están en la obligación de controlar lo público.

Lo que denuncia Roberto Calderón es grave. Por eso sería importante que la Fundación se pronunciara al respecto, porque no es posible que se haya hecho oído sordo a sus denuncias cuatro años atrás y solo se le escuchó, cuando días antes se hizo pública su denuncia.

Quiero aclarar que Roberto Calderón le ha sobrado el talento para ganarse el festival de Barrancabermeja, no solo una vez, sino dos o más veces. Es una persona talentosa a quien según él, se le había negado ese derecho. Muy triste que aunque tenga esas cualidades, en los pasillos del tapete público se mencione que ganó esta vez por querer tapar la denuncia, quedar bien, desmentirlo a él y a Nelson Armesto Echavez, quien tuvo el valor para denunciar la presunta irregularidad siendo al final, el gran damnificado a manos de Antonio Guerra.

A nadie se le puede quitar de la cabeza que Roberto Calderón Díaz, esta vez ganó porque su denuncia se hizo pública, pero no podemos olvidar que tiene méritos suficientes para ser rey otra vez, pero lamentablemente su corona quedó empañada y en la duda de muchos participantes y público que conoció en detalle lo que se denunció.

El año anterior, ya había un acuerdo establecido de varios verseadores para no subir a tarima si estaba Toño Guerra, pero el único que cumplió la palabra fue Roberto Calderón. Menos mal fue así porque hubiese sido un desaire mayor para la afición vallenata en la cancha de La Floresta.

Ahora dirán algunos que en la final no estuvo el señor Manuel Antonio Guerra y por eso es imposible. Para eso hay algo que se llama ‘solidaridad de clase’ muchos entenderán. ¿Dónde juega el papel fundamental Toño Guerra? La fase semifinal aunque no crean, es la encargada de torcer o enderezar el buen desarrollo de todo evento. Seré más claro; en la semifinal está el jurado encargado de garantizar para el público una final con los mejores y no con quienes van a dejar en manos de la lengua pública una mala actuación.

El jurado ‘controlado’ por Toño Guerra en semifinal, no garantizó a los mejores verseadores y compositores en la final, y no porque me haya eliminado a mí en esa fase para cobrármela de la misma forma que denuncia Roberto Calderón, porque yo he podido quedar eliminado como también debieron quedar otros a los que él pasó y que tuvieron mala presentación, se quedaron sin versos, perdieron la rima y no dieron para iniciar un verso, pero los pasó a la final para demostrar quién es el que manda y de paso hacer una advertencia a quienes se atrevan a denunciar lo que puede considerarse una mafia festivalera.

Lo triste del caso, es que se dio eso de que con el desayuno se sabe cómo será el almuerzo. Los verseadores que él pasó a la final eliminándome a mí para darme una lección, fueron los mismos que en la final fallaron, eso hizo que el público mal hablara de la piquería y se desluciera el certamen, porque no hubo más de seis en la final que versearan con contundencia, los demás estuvieron por estar, como relleno se podría decir. Creo que con tres parejas en la final era suficiente en vez de haber pasado a quienes no debieron pasar ya que eso ayudó fue a deslucir lo que pudo ser una gran final de piquería.

Pienso que la Fundación le debe una explicación al público barranqueño del por qué Antonio Guerra estuvo como jurado después de las graves denuncias hechas por Calderón. Lo correcto hubiese sido haberlo llamado y decirle cuanto lo aman, pero hasta que no arreglara su situación tendría que estar apartado del Festival Vallenato. Debía declararse impedido para calificar en dos categorías altamente cuestionado como es Piqueria y canción inédita.

El día jueves que llegué al Club Infantas me lo encontré y lo que me dijo fue que teníamos que hablar porque le había hecho una y me la iba a cobrar. Yo no paré bolas a eso. El día sábado le fui a regalar un Cd y me manoteó con desprecio. Si eso hubiera sucedido antes de la semifinal de la piquería, yo no hubiera subido a tarima cuando él estaba calificando. La diferencia mía con Calderón, es que yo no voy a pedirle disculpas. Es él quien tiene que pedirle disculpas al pueblo barramejo por sus presuntas malas actuaciones, incluso, al Dios que dice seguir.

Tal vez Gregorio Ortiz no lo sepa, pero es triste que entre los mismos concursantes corran voces como estas: “Dijo Toño Guerra que mientras él esté, fulano y fulano no pasan de semifinal”. Eso es muy triste.

Igual que Calderón, pienso que la Fundación no es culpable de lo que este señor haga. No tengo nada en contra de ningún jurado ni de ningún miembro de la Junta Organizadora. He sido bien atendido por ellos. Tampoco tengo nada personal con el señor Guerra, solo que él debe aclarar la situación, las denuncias fueron graves. Yo no fui quien lo denuncié, no tengo nada que probarle. Su molestia fue porque yo no engaveté la denuncia y la hice pública.

Yo no tengo nada contra la Fundación del Festival Vallenato, creo que la mayoría son personas idóneas, lo mismo pienso de la mayoría de integrantes de los jurados, pero la ética dice, que Toño Guerra no puede estar calificando ninguna categoría en el Festival hasta tanto no se aclare sobre la denuncia que lo involucra. Se pavonea por toda la plaza y eso ofende a más de un participante, ya que el señor se cree el alma y afán del evento.

Lo cierto es, que él mismo por ética y decencia, debería hacerse a un lado mientras aclara la situación, pues pasarán años y cada vez que la gente lo vea sentado calificando una modalidad, la palabra trampa, corrupción y monopolio estarán en las mentes de la gente y eso no se puede evitar. Él debería sentir vergüenza mirar a la cara aun concursante, incluso, a los amigos que lo rodean porque la mente vuela.

COLOFON: Los que califican la semifinal, son los encargados de dejar en el camino a los potenciales rivales elegidos bajo negocios turbios a competir en la final. Cuando un jurado ya está negociado, necesita que el rival del que tiene recomendado para ganar no llegue a la final para evitar que el público lo aclame rey en cualquier modalidad, bien sea piquería, canción o acordeoneros en cada categoría. Ojo con eso.

CLIC AQUÍ PARA ESCUCHAR LA DENUNCIA DE ROBERTO CALDERÓN

CONTRA MANUEL ANTONIO GUERRA

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