Identidad Caribe

El coliseo que le cambió la imagen a la mítica Plaza El Suan de San Sebastián Magdalena

El coliseo que le cambió la imagen a la mítica Plaza El Suan de San Sebastián Magdalena

El coliseo que le cambió la imagen a la mítica Plaza El Suan de San Sebastián Magdalena

‘Yo no estaba en el arroyo cuando se murió don Goyo, ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que lo mató’

¿La verdad? yo no estaba en San Sebastián cuando se construyó esa obra, por eso es imposible cargar con esa responsabilidad que otros tienen que cargar, responsabilidad de la que casi nadie se salva, incluyendo a la misma población, porque le faltó fuerza y decisión para resistirse a una clase política que no estaba por encima del constituyente primario.

Aquí pido perdón por hablar en primera persona, pero yo enseñé a mi pueblo a obtener sus reivindicaciones con movilización y lucha, yo enseñé el camino de la protesta, enseñe que muchas veces las vías de hecho reivindicaban el derecho, pero aquí el pueblo fue contrario a las lacerantes palabras de Jorge Eliecer Gaitán: “El pueblo es superior a sus dirigentes”, pero en este caso, el pueblo fue inferior a una clase política cada día más cuestionada e imprecisa, peor aún, con ganas de seguir rigiendo los destinos de un municipio que ya no tiene de dónde más exprimirle sus recursos públicos para beneficios personales.

‘Lo digo porque lo vi, tendido en la carretera’, si no lo hubiera visto, pensaría mucho para decir lo que estoy diciendo, lo vi en Diciembre y lo vi en Enero de este año, ese coliseo o ese Centro de Integración Ciudadana, como infraestructura tiene deficiencias, le faltó cariño a la hora de ejecutarlo, tanto así, que en Diciembre se jugaba un campeonato de microfútbol en las noches y es triste escuchar a su joven organizador decir: “señor Pacho, esta luz es prestada, la ponemos para los partidos porque aquí no hay luz, nos toca prestarlas”. No voy a decir que se robaron o no el dinero porque no es mi trabajo acusar o defender sobre ese particular, pero si cuestiono la planificación de la obra, porque algo que se planifique bien seguramente el dinero hubiera alcanzado para ponerle las luces así no fueran las de mejor calidad.

De los baños tampoco hay los mejores comentarios, están en completo deterioro, pero ya eso no es responsabilidad de la Administración anterior que ejecutó la obra, eso le corresponde a la actual Administración en cabeza del señor Edgar Iturriago Fuentes, incluso, investigar si los dineros se ejecutaron bien, esperemos que sí.

Lo cierto de todo esto, es que esa obra se construyó en el lugar donde no debió hacerse, en eso coinciden, la mayoría de san sebastianeros, pero ahora, antes les parecía normal y lo mejor que se iba a hacer, sencilla y llanamente porque estaban ‘comiendo’ gracias a esa Administración.

El coliseo le cambió la imagen a la mítica Plaza El Suan de San Sebastián Magdalena, eso innegable, el espacio público se redujo a la luz de sus propios habitantes.

Ya la obra está hecha, lo que toca es tomar una decisión frente a ese acto irresponsable que desafió la tradición y la historia de nuestro pueblo, toca mejorarla y eso le corresponde al actual alcalde (a no ser que haya una plata por ahí todavía sin invertir que quedó de la obra que no creo) o en su defecto, decir como dijo alguien por ahí: “esa platica se perdió” y  a ver qué se hace con esa obra.

Mientras se toma cualquier decisión al respecto, yo sugiero que la clase política del municipio, le pida perdón a la ciudadanía y se comprometa que jamás y nunca, volverán a suceder cosas como esas, que jamás y nunca volverá a pasar la prepotencia del estado por encima de la sentencia ciudadana.

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